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Sobre la crisis

El dicho de la abuelita ha promulgado: "Todo depende como lo quieras ver"... y al parecer siempre tuvo razón

La traducción literaria del latín explica que crisis es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas de las que no deberíamos preocuparnos.

La crisis es siempre una ocasión de evolución o de desintegración.

Entonces la palabra crisis puede significar dos cosas simples: peligro y oportunidad. Es un periodo de transición en que los patrones vigentes son rotos por acontecimientos súbitos e inesperados, esto ocasiona un trastorno que provoca perjuicio para muchos y beneficios para aquellos pocos que supieron transformarla en oportunidad.

En la era de la agricultura, que duró aproximadamente diez mil años, el poder estaba en manos de los terratenientes –y ese poder era vitalicio-. En la era industrial, que duró solamente 250 años, el poder era ejercido por los que tenían el capital. En los últimos 70 años entramos en la era de la información, otra historia.

La moneda de pago es otra y muchos aún no se han dado cuenta de que hoy la persona es rica o pobre en información.

La Información, sin embargo, tiene dos características interesantes:

Es un producto altamente perecedero y nadie está interesado en leer el periódico de ayer, aunque no lo haya leído aún; y

Sólo tiene valor cuando comunica ¿Para qué sirve el conocimiento si está guardado en el fondo de un cajón o en la memoria de una computadora, sin que nadie pueda tener acceso a él? Por lo tanto, la comunicación es esencial tanto para su éxito personal como profesional.

Según varios directivos de empresas, el valor de la información es imprescindible porque les permite tomar ciertas medidas, las más adecuadas, que permitan una una reducción de pérdidas o mimetización ante los eventos súbitos, pero para ello solo sirve la información y que muchas veces tiene un valor alto.

No es sino el estudio del ambiente de negocios (mercado y audiencia) y de la forma en que los sucesos van desarrollándose o encadenándose, lo que permite crear una plataforma sostenible en medio del alboroto, es la única manera de hacer más o menos previsible los hechos futuros dentro de un ambiente de crisis.

La información en estos días “terribles” ha tenido el poder de convertir este peligro en oportunidad…

Si miramos la velocidad con la que la información se produce, es posible percibir que vivimos en una curva exponencial en la que el conocimiento se duplica cada dos meses lo que afecta directamente a la aceleración en los procesos de cambio. Esto significa períodos de transición y crisis más frecuentes.

Tenemos que cambiar nuestros paradigmas y aprender a extraer entusiasmo, no de la estabilidad, sino de la trasformación.

A esto apuestan los empresarios, a concebir planes de acción que les permita tomar decisiones discretas que afecten en un menor grado a sus dirigidos, que provoquen un reacción rápida cuando esta turbulencia haya pasado y que el equipo trate de usar la crisis para fortalecer, aunque sea emocionalmente, la empresa desde la base: más empatía con la visión, misión y la filosofía corporativa.

En tiempos de crisis es importante tener una visión clara de a dónde se quiere llegar, una empresa sin visión es una empresa en riesgo que seguramente será incapaz siquiera de avisorar transformación ni en sus quehaceres y peor aún en su cultura. Recordemos siempre que la actitud positiva logra cambiar las aptitudes.

Para construir una visión también se han dado destrucciones sino recordemos la Alemania de la post guerra. En ese caso si puede definir el concepto de destrucción constructiva.

De todo esto, finalmente, deducimos que el mundo (como concepto social) y el poder no le pertenece a quién sabe sino a los que aprenden. Los que saben pueden tener en su cabeza algo anticuado mientras que los que aprenden, innovan. La única ventaja competitiva real que nos queda en los periodos de crisis es la habilidad de aprender más rápidamente y aplicarla de una forma efectiva en nuestro desarrollo. La crisis no significa el fin sino un nuevo inicio, depende nuestro punto de vista.