fbpx

¿Por qué investigar?

Cuando la curiosidad se pierde, se pierde conocimiento… pero lo peor es que se pierde la capacidad de razonar…

Mucho tiempo atrás, cuando en un seminario sobre Design Thinking un estudiante ávido de información se animó a consultar al ponente sobre la importancia de la investigación en sus profesión y su respuesta tuvo más de design que de thinking nos vimos en la obligación, casi instantánea, de dejar al auditorio.

Científicamente, la investigación es un proceso reflexivo, sistemático, controlado y crítico que descubre e interpreta hechos o fenómenos, relaciones o leyes de un determinado ámbito de la realidad en cualquier campo del conocimiento humano. Este proceso debe ser un conjunto estructurado de procedimientos metodológicos y técnicos que lleven a la consecución de determinada información que establezca hechos, reafirme los resultados de un trabajo previo y que a futuro resuelvan de manera efectiva los problemas.

Cuando dicen que “la curiosidad mató al gato” no significa que no preguntes sino que manejes muy bien las preguntas.

La investigación como acción del desarrollo responde directamente a una condición fundamental del ser humano: la razón. ¿Cómo se razona si no se sabe? ¿Cómo se sabe si no se aprende? Y ¿Cómo se aprende si no se investiga?

Para no entrar en la complejidad de la antropología ni tampoco en el caldo espeso del conocimiento es mejor, por el formalismo actual de los artículos típicos de blog, responder esas preguntas con los beneficios que una empresa puede conseguir gracias a un proceso de  investigación serio.

La investigación desarrolla la tecnología, no hay otra forma y no hay magia que valga. Existen países que han adoptado la investigación como una política pública para promover el desarrollo local, las industrias del saber y finalmente incidir en las empresas. No siempre los que investigan son el negocio porque en la mayoría de negocios se suele privilegiar el capital tangible sobre el intangible.

La investigación tiende a mejorar el trabajo colectivo, no por moda sino porque construye una visión compartida que atraviesa las barreras de los quehaceres y propone nuevos esquemas inter, multi y transdisciplinarios que, además de incrementar el valor de los resultados, mejoran la comprensión de los problemas y edifican una inteligencia colectiva sinérgica.

He visto equipos de trabajo “devorarse” una cantidad increíble de libros sin llegar a un producto aceptable y he visto otros equipos que construyen productos únicos trabajando con un solo libro. Obviamente la diferencia está en la capacidad de escoger el libro.

La investigación crea bancos de información que se traducen, siempre y cuando la persona -y el personal- entienda su valor, en una tecnificación de las actividades con base en la teoríca y el conocimiento, y no en la subjetividad de la experiencia empírica. No basta tener talento hay que desarrollarlo y explotarlo en los ámbitos productivos para que, según el paradigma industrial actual, tenga valor cuantificable.

He llegado a una conclusión a manera de ecuación: mientras más información se consume menos conocimiento se crea porque se pierde la capacidad de concentración. Sino miremos las últimas generaciones, tienen tanta información en sus manos y cada vez saben menos (con ciertas excepciones por supuesto).

La información es relevante pero el conocimiento imprescindible porque este último influye directamente en decisiones sobre el proceso (para cambiar los resultados) y no sobre los resultados (que ya no cambian nada). Regularmente la información se genera después de un suceso (proceso), se la debe observar, limpiar, analizar y producir conocimiento para innovar. En este punto histórico, en donde el la información es casi un comodity, el valor del conocimiento es incalculable.

El error es parte de la investigación y una rica fuente de conocimiento porque, contrariamente a la cultura popular que piensa que equivocarse es un patrón cultural no permitido, la inversión en programas de investigación con experimentación logra caminos más efectivos a la heurística y al desarrollo de teoría útil en el desarrollo.

La investigación sí es un gran negocio por que tiene forma de innovación y esta a su vez incita el consumo. Las empresas que logran entender la investigación como generación de valor son aquellas que “descubrieron” que preguntándose constantemente los cómo más que el qué pueden influir directamente su capacidad de desarrollo técnico-tecnológico, financiero, organizacional y humano volviéndolas más adaptables y competitivas, también novedosas.

En mi era como docente, siempre pensé que aprender a buscar en Google® debía ser una materia más del pensum de estudios. ¿Cuántas personas buscan y nunca encuentran? Ese, para mí, es un síntoma de no entender la investigación.

La investigación es importante no solamente por la comprobación de las hipótesis (ideas preliminares) o por la acumulación de información sino que es muy necesaria para mantener la evidencia de las actividades que se desarrollan en el tiempo.

Finalmente, la investigación suele ser un campo inexplorado por muchas empresas porque se piensa, como un modelo mental típico del consumo, que es difícil, que es costosa o que simplemente es lenta, y al contrario de tener un retorno de inversión rápido y medible es un proceso no verificable que ralentiza, devalúa y hasta atrasa una visión corporativa. Nada más lejos de la realidad.