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Empresas que Diseñan

Cuando te ensucias las manos para hacer algo no estás diseñando, cuando planificaste cómo ensuciarte las manos ¡sí!

El Diseño como disciplina puede y debe proponer una nueva mirada, investigando obviamente, al desarrollo de las capacidades productivas económicas y sociales de una empresa a través de su valor central: la planificación.

La importancia del Diseño en esta relación cliente-empresa-mercado a mi criterio radica en cinco aspectos fundamentales:

La funcionalidad: Cualquier actividad o acción planificada siempre será mucho más funcional que una no proyectada, por ejemplo, la configuración de esta funcionalidad ha sido el punto de partida para el desarrollo de nuevas tecnologías. Buscar nuevos problemas que resolver es el primer paso para innovar y la innovación se da con una disciplina (el diseño) y el enfoque (los procesos corporativos que queremos mejorar).

He visto a colegas que por planificar en demasía han caído en el mismo lugar de los curanderos, videntes y ciertos adivinadores de futuros corporativos…

La integración: La búsqueda de nuevas formas de pensar las situaciones corporativas hacen que la creatividad con la que se conectan las partes de la empresa (objetos, personas, departamentos, direcciones y administraciones) resuelvan los problemas de formas inesperadas, este constituye el mejor puente para, además de innovar, construir conocimiento y valor colectivo.

La comunicación: Desde el diseño, es una forma de proyección de nuestro entorno, porque busca la forma de transmitir y materializar las ideas a través un lenguaje. Permite una conexión interna que fortalece el trabajo en equipo, consigue sinergia intelectual y finalmente ayuda a tomar decisiones acertadas, midiendo de forma preliminar un impacto por lo menos psicológico y de empatía con los colaboradores.

La gente tiende a pensar que Diseñar es solo creatividad aplicada a un producto o un servicio… ¡no! Diseñar es una forma de pensamiento muy sistemático que requiere desde un background cultural amplio, conocimiento especializado hasta tecnología aplicada a procesos.

El Emprendimiento: Generar ideas no basta, se requiere ponerlas en marcha -y en el mundo corporativo o industrial- es necesaria la disciplina del Diseño para observar los problemas como oportunidades, transformarlos en realidades, hacerlas sustentables y conseguir procesos de resolución sostenibles en el tiempo. Intraemprender es y será la mejor forma de construir marca.

La Evolución: El oficio del Diseñador también propone un lente alternativo que avisora en prospectiva las formas de actuar de una organización en el mercado. El Diseño no es un “salvador” de los problemas sociales o económicos de una empresa pero sí un gran aporte para buscar nuevas maneras de mejorar los dilemas socio-económicos dentro de un entorno cultural.

Y eso que todavía es incipiente el estudio de la ventaja emocional colectiva que se “siente” cuando participas de una organización que ha entendido el diseño como una forma de vivir.

Si en la actualidad, la información, la comunicación, el desarrollo social y la necesidad de progreso económico-productivo individual o colectivo han cobrado una vital importancia en un ámbito no solo nacional sino mundial, ¿por qué no fortalecer, desde el Diseño, el análisis de los problemas de una empresa? He visto empresas caer por no ser lo suficientemente creativas y adaptables pero también he visto empresas desaparecer por ser todo lo contrario, muy innovadoras y tendenciosas.

En mi experiencia sostengo que las empresas, directivos y administrativos que logran entender al Diseño más allá de gráficos, videos, objetos, vestidos y demás productos simplemente llegarán más lejos, llegarán mejor preparados y sobre todo, estarán dispuestos al cambio; cambio que muchas veces -y por no decir todas- sale muy caro o nunca llega.