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Diseño (para mi)

¡El diccionario tiene que ser actualizado! Prefigurar le queda muy corto y planificar también...

No ha sido una sola vez -y tampoco pienso que la última vaya a ser la última vez- que me han preguntado clientes, estudiantes y familia por igual: ¿Qué es el Diseño?

Cuando estudiante fue la misma pregunta que me hice desde el primer día de clase hasta el día que me gradué. Pensaba que no podía atreverme a siquiera emitir una opinión personal peor una definición que pudiera tomarse como piedra fundamental.

Después de un par de cientos de libros de todo tipo, desde autoayuda para diseñadores hasta los más grandes exponentes de la disciplina a nivel mundial -y pasando por los «platones» del Diseño, me di cuenta de una sola cosa: todos concuerdan escribiendo que el Diseño es prefigurar o planificar, es decir representar anticipadamente algo y desde la etimología latina: dar un signo, dar nombre a algo.

Pues difiero un poco de esa definición porque el Diseño va más allá de una prefiguración…

Entiendo al Diseño como:

  • una acción humana que nos lleva a descubrir nuestras capacidades, aptitudes y el entorno. Como aquel ser humano primitivo que salía de la caverna en búsqueda de alimento, pensaba algo… planificaba algo.
  • una actividad social que mueve a los colectivos a buscar mejores oportunidades de desarrollo en conjunto. Como aquellas primeras sociedades que empezaron a buscar un fin común, un bien común.
  • las relaciones entre el ser y el habitat, el ser y los objetos y el ser y la comunidad. Ya no solo el bien común sino el bienestar colectivo.
  • una disciplina que ha dejado de ser una profesión para pasar a ser una forma de pensar. El hombre y la tecnología, el hombre y la ciencia, el hombre y su razonamiento; evoluciona constantemente.
  • una herramienta de aprendizaje para el respeto de la diversidad intelectual, natural y social. El trabajo en equipo que crea inteligencia colectiva: conocimiento colaborativo. Multi, Inter y Transdiciplina.
  • Como una estrategia de cambio o reinterpretación de paradigmas que buscan un mejor futuro. El futuro inmediato en cualquier ámbito social, económico, personal, entre otros.

El Diseño, entonces, no es solamente una disciplina, una tecnología o una herramienta; es una forma de pensar, muy similar a aquella definición que Demming, Forrester y Senge llamaran pensamiento sistémico. Ha dejado de ser una revista de cosas lindas para convertirse en una biblia de pensamiento al que no solo los diseñadores quieren acceder sino a la que los más reconocidos «platones» de otras industrias han acudido cuando sus discursos han ido quedando obsoletos.

Esto no lo escribo para reinvindicar a una actividad que ha «sufrido» un olvido comunitario porque los diseñadores hemos sido, en gran medida, los culpables de esa desventura, pero si para visibilizarle a aquellos que olvidan que detrás de cada objeto, producto, servicio y casi todo lo observable siempre estuvo un diseñador -ahí sí como prefigurador- disfrazado de cualquier otra profesión.

Esta forma de razonar, observando universos, analizando sus partes y encontrando estrategias que resuelvan problemas, se convierte en una capacidad que no todos los seres humanos tienen y que les otorga una mirada privilegiada sobre los distintos temas y escenarios que ocurren a su alrededor.