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Diseño Latinoamericano

Una (in)disciplina que seduce...

Latinoamérica ha sido siempre un terreno desconocido en la mayoría de sus ámbitos no por la inaccesibilidad sino por la volatilidad de sus sistemas socio-políticos, cuenta con una mezcla cultural que reúne una vasta concentración de razas (por no decir todas) que quizás hace que la palabra crisol le quede corta e influye directamente en el desarrollo sui generis que tiene el Diseño en cada país.

Se encuentran cosas interesantes a partir de la mitad del siglo XX en países como Argentina, Brasil, México, Chile, Colombia y en estas últimas décadas Perú y Ecuador. Son tan variadas las corrientes de pensamiento que rigen esta disciplina que en ciertos países más industrializados, salvando toda distancia global, el Diseño empezó con las fábricas y plantas manufactureras aprendiendo de los manuales de producción y branding importados desde las centrales intelectuales europeas; en otros un poco más “artísticos” el Diseño vino anclado al arte y su aplicación posterior a los discursos más corporativos; en aquellos países de “revolucionarios” el Diseño fue más de los medios de comunicación que importaban ciertos connoisseurs e iluminados para sacar adelante los discursos efímeros de los necesitados de poder.

En mi experiencia como docente vi desfilar prospectos de diseñadores unos rebeldes o artistas, otros más investigadores o teóricos, unos muy negociantes o corporativos y otros tristemente perdidos.

Hablar de América Latina es hablar de un continente que está despierto, que no tiene calma debido a su forma social, de valores culturales muy reflejados en su estilo de vida que con las mínimas condiciones puede encontrar maneras creativas para desarrollarse y que, paradójicamente, con grandes capitales es también capaz de desatar una crisis. Hablar de un continente con esta expresividad provoca pensar en un Diseño con identidad propia (autóctona wannabe global) y sentido humano (más económico que social) un gris que resulta incomprendido en otros continentes en los que esta disciplina ha sido siempre más blanca o negra.

El diseñador latinoamericano es un profesional que ha pasado por una transformación profunda en su capacidad estética (en el sentido filosófico estricto de la palabra) y de comprensión cultural que se ve reflejada en su propia producción, por momentos, incongruente y contradictoria. Esta profesión indefinida -y desprestigiada- se ha visto envuelta en una hibridación de teorías y modelos extranjeros que poco a poco la han ido convirtiendo en un algo difícil de explicar.

Cuando leo un anuncio de empleo en casi todos los países latinoamericanos se solicita que, además de sus actividades pertinentes, el diseñador sepa de ciertas cosas de logística y secretaría hasta de gerencia general.

Latinoamérica es un lugar en donde el Diseño, con los problemas y virtudes de ese mestizaje, está creciendo y se está fortaleciendo, quizás no teóricamente pero sí de forma empírica. Esto está demostrado por el crecimiento casi geométrico de los estudiantes en las escuelas y universidades en donde se sigue refunfuñando de la base teórica y el método.

No es prudente englobar al Diseño Latino en una sola definición por el mismo hecho de que está anclada a un subcontinente de una calidez social inmensa y de una frialdad individual propia de la diversidad; esto tampoco quiere decir que no exista un denominador común que una el universo.

En esa lucha entre la experiencia y la maestría toma forma un Diseño que busca un lugar internacional y que no termina de posicionarse quizás por los mismos diseñadores o por la manera escueta de construir una propuesta teórica; escueta porque no se basa tanto en los libros o métodos sino en una industria que tampoco sabe si ser intelectual o manufacturera.

El Diseño latinoamericano se ha caracterizado por la imitación o replica inexacta de los modelos europeos y más recientemente el norteamericano, como ejemplos, la aplicación del Estilo Tipográfico Suizo (básicamente la grilla y tipografía) de mediados del siglo XX en los afiches publicitarios del Mundial Argentina 78 o la aparición en Venezuela del primer Instituto de Diseño con el propósito de formar profesionales al servicio de los medios de comunicación importando un modelo de educación europeo caduco y fallido tras la segunda guerra mundial o el Instituto Superior de Diseño cubano mezclando, quizás irónicamente, la perfección industrial de la Bauhaus y el pensamiento socialista soviético.

Finalmente, este diseño está ávido de desarrollo y con hambre de exposición internacional que poco a poco llega con los medios digitales en un espacio mas bien virtual que esta abrazando más el yo del diseñador que su propio conocimiento técnico-teórico. Es una disciplina que vive entre la disyuntiva, regida por a necesidad seguramente, de ser profesionista o profesional.